28 May, 2022

Un codo, un brazo, dos lesiones y el paso adelante de Yannick Carrasco: “Hemos seguido empujando” — tendenza.news

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El belga, autor de un doblete, asumió la responsabilidad en el lanzamiento del penalti. El Espanyol se quejó por el penalti señalado. Hasta el minuto 71, la tarde en el Metropolitano habría pasado como una más. El Atlético estaba por delante en el marcador gracias a un gol de Yannick Carrasco. Si el belga, que arrancó en el banquillo, estaba sobre el césped fue porque Joao Félix se había quedado al descanso en el vestuario por unas molestias musculares. Lo del portugués fue un poco una sorpresa, a diferencia de la lesión de Thomas Lemar, que acabó entre lágrimas instantes antes de que el árbitro señalara el camino de vestuarios. Quizás Yannick no hubiera estado ahí en la jugada del primera gol (min. 52), de no haber sido por esos problemas físicos de sus compañeros. Pero llegó a tiempo y acabó siendo, junto con el árbitro Figueroa Vázquez, el protagonista del partido. Aunque hasta ese minuto 71, sólo era una tarde más.

Ocurrió que Felipe cortó un disparo al borde del área del Espanyol y que, en el rechace, la pelota golpeó en el codo de Kondogbia, que ya tenía amarilla. El colegiado le mostró la segunda cartulina y dejó con uno menos al Atlético durante más de 20 minutos. Al ser amarilla, el VAR no tenía voz ni voto. “Cuando echaron a Kondogbia decíamos, le pegó a Felipe, no es intencionada, pero la amarilla no permite ir a verlo, y después cuando fue en el codo, el jugador dijo que le había pegado en el codo pero no era una mano violenta… No lo sé, la verdad”, reflexionaba en voz alta Simeone, ya con el equipo a salvo, tras sortear esa trampa en el Metropolitano. El camino hacia la Champions se habría enrevesado un poco más de haber concluido el partido con empate.

Con un jugador menos, con el marcador igualado, tuvo que buscar el Atlético una victoria vital para continuar con la búsqueda de una de esas cuatro plazas para la próxima Liga de Campeones. Y en esas, irrumpió Carrasco, solo ante la defensa blanquiazul, ya en tiempo añadido, para dibujar una pirueta en solitario sobre la línea de fondo y arrancar una gran parada a Diego López. De ese lanzamiento emergería el saque de esquina que desató la polémica final. Lo lanzó también el jugador belga y la pelota acabó despejada por el brazo de Raúl de Tomás, autor del gol del Espanyol, que se había topado previamente con Oblak en el que pudo ser el 1-2.